¿Sabias que durante la peste murieron 70.000 sevillanos?

La primavera de 1649 fue especialmente lluviosa y las graves inundaciones de un Guadalquivir desbordado anegaron los cultivos y granjas de todo el valle.
Sevilla también sufrió los efectos de la riada y podía llegarse en barca hasta la Alameda de Hércules. La retirada de las aguas dejó al descubierto la pérdida completa de las cosechas y los cadáveres putrefactos de miles de animales ahogados. La falta de productos agrícolas produjo el desabastecimiento de la ciudad y un aumento de los precios de los alimentos de primera necesidad, provocando que el fantasma del hambre y la desnutrición comenzasen a acechar a sus habitantes más vulnerables. Todos estos ingredientes prepararon el caldo de cultivo perfecto para la propagación de la epidemia sin precedentes que iba a devastar Sevilla.

En el año 1649 Sevilla iba a ser el lugar donde caería esta horrible enfermedad para encarnizarse con su indefensa población. No se sabe realmente cómo ni cuándo llegó a las costas de la Península Ibérica, aunque todo apunta a que lo hizo por el puerto de Valencia, viajando a bordo de algún barco procedente de África. Desde allí se extendió hacia al sur, contagiando a la ciudad de Alicante. Después se propagó en dirección a Murcia, continuando su letal recorrido siguiendo la costa mediterránea hasta alcanzar Almería y Málaga en 1648. Al año siguiente la peste saltó al litoral atlántico andaluz, extendiendo la muerte por Gibraltar, Cádiz y Huelva.

 Los hospitales de Triana y el de la Sangre, ahora conocido como de las Cinco Llagas y sede del Parlamento de Andalucía, no daban abasto con la gran llegada de pacientes y convalecientes de la enfermerdad.

la peste en sevillaAlrededor del antiguo hiospital de la Sangre se concentraban los enfermos esperando cama y ayuda y que acababan muriendo a la intemperie.

En total murieron entre 60.000 y 70.000 personas, es decir casi la mitad de la población de la ciudad de Sevilla. Los muertos salían en carros hacia las fosas comunes excavadas en las afueras de la ciudad, y aunque trataba de quemar los objetos y ropajes que pudieran estar infectados y de hacer desaparecer los cadáveres lo más rápido posible, la falta de trabajadores encargados en ello provocaba que las condiciones de salubridad e higiene no fueran las adecuadas. Los entierros no eran lo suficientemente profundos y el olor llegaba a la ciudad, haciendo la existencia en ella algo infernal.

La peste se llevó a personajes ilustres como el imaginero Martínez Montañés, de 81 años, y al joven Juan de Zurbarán , hijo del reconocido pintor Francisco de Zurbarán.

Tras la peste llegaría el fin del monopolio del comercio con las Indias. Y de este modo comenzó el declive de la que fuera la ciudad más importante del imperio español sobre todo durante los siglos XV y XVI.

lajuderiadesevilla.com

 

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