¿cual es la fotografía mas antigua que se conserva?

 

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La primera fotografía de la historia que se conserva, fue tomada en 1826 por el ingeniero francés Nicéphore Niépce desde la ventana de su granero de Saint Loup de Varennes, en Francia. El reciente análisis de la fotografía en un espectrómetro de rayos X ha revelado los materiales utilizados por Niépce: una placa fotográfica de estaño pesado recubierta con una mezcla líquida de betún de Judea y aceite de lavanda, que se endurece al exponerse a la luz.

Fuente: muy historia.

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¿ QUIÉN ERA SAN LUIS DE LOS FRANCESES?

 

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San Luis, hijo del rey Luis VIII de Francia,  nació en 1214.Toda su vida sintió una gran veneración por la Iglesia donde fue bautizado y allá iba cada año a darle gracias a Dios por haberle permitido ser cristiano.

San Luis fue un hombre excepcional dotado por Dios de una gran sabiduría para gobernar, una enorme bondad que le atraía las simpatías de la gente, y una generosidad inmensa para ayudar a los necesitados, unido todo esto a una profundísima piedad que lo llevó a ser un verdadero santo.

Su madre, una mujer admirable, Blanca de Castilla, se preocupó por hacer de él un cristiano fervoroso y un gobernante intachable. Esta mujer formidable le repetía a su hijo: “Te amo muchísimo, pero preferiría mil veces verte muerto antes que saber que has cometido un pecado mortal”.

Una vez preguntó a un empleado qué preferiría, si cometer un pecado mortal o volverse leproso. El otro le respondió que preferiría el pecado. San Luis lo corrigió diciéndole: “No, no hay desgracia ni enfermedad mayor ni más horrorosa que cometer un pecado grave”.

A los 12 años quedó huérfano de padre, y su madre Blanca asumió el mando del país mientras el hijo llegaba a mayoría de edad. Al cumplir sus 21 años fue coronado como rey, con el nombre de Luis IX.

Buen guerrero pero generoso. San Luis fue siempre un guerrero hábil, inteligente y valeroso, pero supremamente generoso con los vencidos. Cuando él subió al trono muchos condes y marqueses, imaginándose que sería un joven débil y sin ánimos para hacerse respetar, se declararon en rebelión contra él. Luis organizó muy bien su ejército y los fue derrotando uno por uno. El rey de Inglaterra invadió a Francia, y Luis con su ejército lo derrotó y los expulsó del país. Pero estaba siempre dispuesto a pactar la paz con sus enemigos tan pronto como ellos lo deseaban. Decía que sólo hacía la guerra por defender la patria, pero nunca por atacar a los demás.

Amigo de la religión. Pocos gobernantes en la historia han sido tan amigos de la religión católica como el rey San Luis. Le agradaba mucho ir a los conventos a rezar con los religiosos y asistir con ellos a las ceremonias religiosas. Alguien le dijo que había gente que le criticaba por ser tan piadoso y asistir a tantas reuniones donde se rezaba, y él le respondió: “De eso no me avergüenzo ni me avergonzaré jamás. Y esté seguro de que si en vez de ir a esas reuniones a orar, me fuera a otras reuniones a beber, bailar y parrandear, entonces sí que esas gentes no dirían nada. Prefiero que me alabe mi Dios aunque la gente me critique, porque por El vivo y para El trabajo, y de El lo espero todo”.

A los 19 años contrajo matrimonio con Margarita, una mujer virtuosa que fue durante toda su vida su más fiel compañera y colaboradora. Su matrimonio fue verdaderamente feliz. Tuvo cinco hijos y seis hijas. Sus descendientes fueron reyes de Francia mientras ese país tuvo monarquía, o sea hasta el año 1793 (por siete siglos) hasta que fue muerto el rey Luis XVI, al cual el sacerdote que lo acompañaba le dijo antes de morir: “Hijo de San Luis, ya puedes partir para la eternidad”. A sus hijos los educó con los más esmerados cuidados, tratando de que lo que más les preocupara siempre, fuera el tratar de no ofender a Dios.

 San Luis se propuso disminuir en su país la nefasta costumbre de maldecir, y mandaba dar muy fuertes castigos a quienes sorprendían maldiciendo delante de los demás. En esto era sumamente severo y fue logrando que las gentes no escandalizaran con sus palabras maldicientes.

Otra ley que dio fue la prohibición de cobrar intereses demasiado altos por el dinero que se prestaba. En ese tiempo existían muchos usureros (especialmente judíos) que prestaban dinero al cinco o seis por ciento mensual y arruinaban a miles de personas. San Luis prohibió la usura (que consiste en cobrar intereses exagerados) y a quienes sorprendían aprovechándose de los pobres en esto, les hacía devolver todo lo que les habían quitado. Un rico millonario mandó matar a tres niños porque entraban a sus fincas a cazar conejos. El rey San Luis hizo que el rico le quitaran sus haciendas y las repartieran entre la gente pobre.

Sabiendo que era un hombre extraordinariamente piadoso, le hicieron llegar desde Constantinopla la Corona de Espinas de Jesús, y él entusiasmado le mandó construir una lujosa capilla para venerarla. Y al saber que la Tierra Santa donde nació y murió Jesucristo, era muy atacada por los mahometanos, dispuso organizar un ejército de creyentes para ir a defender el País de Jesús. Esto lo hacía como acción de gracias por haberlo librado Dios de una gran enfermedad.

Organizó una buena armada y en 1247 partió para Egipto, donde estaba el fuerte de los mahometanos. Allí combatió heroicamente contra los enemigos de nuestra religión y los derrotó y se apoderó de la ciudad de Damieta. Entró a la ciudad, no con el orgullo de un triunfador, sino a pie y humildemente. Y prohibió a sus soldados que robaran o que mataran a la gente pacífica.

Pero sucedió que el ejército del rey San Luis fue atacado por la terrible epidemia de tifo negro y de disentería y que murieron muchísimos. Y el mismo rey cayó gravemente enfermo con altísima fiebre. Entonces los enemigos aprovecharon la ocasión y atacaron y lograron tomar prisionero al santo monarca. En la prisión tuvo que sufrir muchas humillaciones e incomodidades, pero cada día rezaba los salmos que rezan los sacerdotes diariamente.

Los mahometanos le exigieron como rescate un millón de monedas de oro y entregar la ciudad de Damieta para liberarlo a él y dejar libre a sus soldados. La reina logró conseguir el millón de monedas de oro, y les fue devuelta la ciudad de Damieta. Pero los enemigos solamente dejaron libres al rey y a algunos de sus soldados. A los enfermos y a los heridos los mataron, porque la venganza de los musulmanes ha sido siempre tremenda y sanguinaria.

El rey aprovechó para irse a Tierra Santa y tratar de ayudar a aquel país de las mejores maneras que le fue posible. El ha sido uno de los mejores benefactores que ha tenido el país de Jesús. A los 4 años, al saber la muerte de su madre, volvió a Francia.

 En su tiempo fue fundada en París la famosísima Universidad de La Sorbona, y el santo rey la apoyó lo más que pudo. El mismo hizo construir un hospital para ciegos, que llegó a albergar 300 enfermos. Cada día invitaba a almorzar a su mesa a 12 mendigos o gente muy pobre. Cada día mandaba repartir en las puestas de su palacio, mercados y ropas a centenares de pobres que llegaban a suplicar ayuda. Tenía una lista de gentes muy pobres pero que les daba vergüenza pedir (pobres vergonzantes) y les mandaba ayudas secretamente, sin que los demás se dieran cuenta. Buscaba por todos los medios que se evitarán las peleas y las luchas entre cristianos. Siempre estaba dispuesto a hacer de mediador entre los contendientes para arreglar todo a las buenas.

Sentía un enorme deseo de lograr que los países árabes se volvieron católicos. Por eso fue con su ejército a la nación de Túnez a tratar de lograr que esas gentes se convirtieran a nuestra santa religión. Pero allí lo sorprendió su última enfermedad, un tifo negro, que en ese tiempo era mortal.

Dictó entonces su testamento que dice: “Es necesario evitar siempre todo pecado grave, y estar dispuesto a sufrir cualquier otro mal, antes que cometer un pecado mortal. Lo más importante de la vida es amar a Dios con todo el corazón. Cuando llegan las penas y los sufrimientos hay que ofrecer todo por amor a Dios y en pago de nuestros pecados. Y en las horas de éxitos y de prosperidad dar gracias al Señor y no dedicarse a la vanagloria del desperdicio. En el templo hay que comportarse con supremo respeto. Con los pobres y afligidos hay que ser en extremo generosos. Debemos dar gracias a Dios por sus beneficios, y así nos concederá muchos favores más. Con la Santa Iglesia Católica seamos siempre hijos fieles y respetuosos”. Estos consejos dichos por todo un rey, son dignos de admiración.

El 24 de agosto del año 1270 sintió que se iba a morir y pidió los santos sacramentos. De vez en cuando repetía: “Señor, estoy contento, porque iré a tu casa del cielo a adorarte y amarte para siempre”. El 25 de agosto a las tres de la tarde, exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, y murió santamente.

El Sumo Pontífice lo declaró santo en el año 1297.

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¿Sabías que Sevilla tuvo romería en honor a la Virgen de los Reyes?

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Hoy en día estamos acostumbrados a ver imágenes correspondientes a una romería que consiste en una gran afluencia de personas que se dirigen a una ermita o santuario para venerar a alguna Virgen o Santo.  Muchas son las que se realizan en las que predomina el ambiente festivo y donde se come, bebe, canta y baila mientras se realiza tal peregrinación.

Tras promulgarse en el año 313 d.C. el ‘Edicto de Milán’, en el que se permitía la libertad de culto en el Imperio Romano y, por tanto, se dejaba de perseguir a los cristianos, Roma se convirtió en el epicentro del catolicismo y muchas fueron las personas que peregrinaron hasta allí desde diversos puntos de Europa y Oriente Próximo tras haber sido evangelizadas.

Aquellos peregrinos que viajaban hacia Roma fueron llamados ‘romeros’ y, por consiguiente, ‘romería’ fue el término que se le asignó a esa peregrinación.

Con el tiempo se utilizó dicho vocablo para cualquier viaje o peregrinación con destino a un lugar sagrado como un templo, ermita o santuario sin tener en cuenta donde estuviera localizado. Al tratarse de un recorrido que solía durar varias jornadas, en algunos lugares ese trayecto tomó un carácter algo más distendido y menos religioso, incorporándose en las diferentes etapas que se realizaban el ambiente festivo que hoy en día conocemos.

La romería de Sevilla o la del Quintillo, conocida así popularmente por concluir en la capilla de la finca de Fuente Quintillo (actual universidad Pablo de Olavide), comienza en 1921, siendo Juan Carlos Cabello Castilla  precursor de tal idea.

La imagen que se observa data de 1922, y podemos apreciar una carreta decorada por varales rematados en arcos peraltados, que dejan entrever la imagen de la virgen que procesiona en esta romería, cabe destacar que no era la imagen original de la virgen de los Reyes. De la escasa ornamentación vemos algunos candelabros con velas en la parte frontal y lateral, la casi inexistencia de ornamento floral. Todo ello tirado por dos bueyes, flanqueados por peregrinos a caballo ataviados para la ocasión, destacando el acompañamiento de la guardia civil. Detrás de la carreta se aprecia la representación eclesiástica y los peregrinos o romeros acompañando a la virgen.

De las curiosidades que nos dejan esta fiesta tan inusual en la capital es que  llegó a crearse una hermandad de la Virgen de los Reyes en la capilla de Molviedro, o que la misma  Reina Victoria llegó a participar en el año 1925.

Una romería que no duraría mucho tiempo, ya que desapareció con la llegada de la República y posterior Guerra Civil española.

Fuente grafica: abc de Sevilla

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LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO

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El nombre de Perseidas, aunque en España también se las conoce como ‘Lágrimas de San Lorenzo’ por la festividad del santo, se debe a que la zona del cielo de donde parecen salir los meteoros por un efecto de perspectiva (radiante), se encuentra en la constelación de Perseo. La popularidad de esta lluvia de estrellas se debe en parte a su actividad, de las más intensas, y en parte a que se produce en agosto, mes de verano en que, lejos de las luces de las ciudades, se puede disfrutar más del cielo nocturno por las cálidas temperaturas.

San Lorenzo , uno de los diáconos de la iglesia romana, fue una de las víctimas de la persecución de Valeriano en el año 258. A comienzos del mes de agosto de ese mismo año, el emperador emitió un edicto ordenando matar inmediatamente a todos los obispos, curas y diáconos. Esta orden imperial se ejecutó inmediatamente en Roma.

En el calendario romano de fiestas del siglo IV su fiesta coincide con dicha fecha. Cuatro días más tarde, el 10 de agosto del mismo año, Lorenzo, el último de los siete diáconos, también sufrió la muerte de un mártir. La muerte de este santo mártir es en esa fecha según el calendario de Filocalo para el año 354. Este almanaque es un inventario de las principales fiestas de los mártires romanos de mitad del siglo IV; también menciona la calle donde se encontraría su tumba, la Vía Tiburtina .

Desde el siglo IV, San Lorenzo ha sido uno de los mártires más venerados de la iglesia romana. Constantino el Grande fue el primero en erigir un pequeño oratorio sobre el lugar donde fue enterrado. El Papa Pelagio II (579-90) amplió y embelleció el lugar. El Papa Sixto III (432-40) construyó, en la cima de la colina donde fue enterrado, una gran basílica de tres naves cuyo ábside está apoyado en la vieja iglesia. En el siglo XIII, el Papa Honorio III convirtió los edificios en uno y así es como se encuentra la Basílica de San Lorenzo hoy en día. El Papa San Dámaso (366-84) escribió un panegírico en verso que se grabó en mármol y se colocó sobre su tumba. Dos contemporáneos de este Papa, San Ambrosio de Milán y el poeta Prudencio, dieron detalles concretos sobre la muerte de San Lorenzo. Ambrosio relata (De officiis min. Xxviii) cuando se le preguntó a San Lorenzo por los tesoros de la Iglesia, este, hizo comparecer a los pobres entre los que, en lugar de darles limosna, había repartido el tesoro; también contó que cuando se llevaban al Papa Sixto II para ejecutarlo, éste reconfortó a San Lorenzo que deseaba compartir su martirio, diciéndole que le seguiría en tres días. El santo Obispo de Milán también explica que San Lorenzo fue quemado hasta la muerte en una parrilla de hierro. De igual manera, pero con más detalles poéticos, Prudencio describe el martirio del diácono romano en su himno a San Lorenzo.

El encuentro entre San Lorenzo y el Papa Sixto II, cuando éste último iba a ser ejecutado, según el relato de San Ambrosio, no es compatible con los informes contemporáneos sobre la persecución de Valeriano. La forma en que fue ejecutado quemado en una parrilla de hierro al rojo vivo también hace surgir importantes dudas. Las narraciones de Ambrosio y Prudencio se basan más en la tradición oral que en escritos. Es bastante posible que entre el año 258 y el final del siglo IV surgieran leyendas populares sobre este diácono romano tan venerado y que algunas de esas historias hayan sido preservadas por estos dos autores. En cualquier caso, nosotros carecemos de medios para verificar en fuentes anteriores los detalles que derivan de San Ambrosio y Prudencio, o para establecer hasta qué punto esos detalles se basan en la tradición histórica anterior. Probablemente, a principios del siglo VI se crearon otras versiones más completas sobre el martirio de San Lorenzo, y en estas narraciones muchos de los mártires de la Vía Tiburtina y de las dos Catacumbas de San Ciriaca en agro Verano y San Hipólito estaban relacionados de una forma romántica y totalmente legendaria.

 Sin embargo, a pesar de las críticas a las últimas versiones de su martirio, no cabe duda de que San Lorenzo fuera un personaje histórico real ni de que el diácono fue martirizado; tampoco existen dudas sobre el lugar donde ocurrió ni sobre la fecha de su entierro. El Papa Dámaso construyó una basílica en Roma dedicada a San Lorenzo; ésta es la iglesia conocida como San Lorenzo en Dámaso. La iglesia de San Lorenzo en Lucina, también dedicada a este santo, aún existe. El día de San Lorenzo sigue siendo el 10 de agosto (fecha de su muerte). Aparece en la iconografía con la parrilla de hierro en la que se supone que fue asado hasta la muerte.

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¿De donde viene la expresión cambiarse la chaqueta, o chaquetero?

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Es muy común usar esta expresión, para aludir a personas que cambian de ideología o se alían con el vencedor, por lo que rápidamente cambian su forma de pensar e incluso de actuar.

Si ahondamos en el germen histórico de esta expresión, llegamos hasta el siglo XVII, siendo Carlos Manuel I, Duque de Saboya (1562-1630), el primero en cambiarse la chaqueta.

El Duque de Saboya era bien conocido por su habilidad de no mojarse políticamente e iba cambiando su apoyo a un país u otro, según le convenía las alianzas. Él mismo vestía una elegante chaqueta, que en aquellos tiempos se llamaba jubón.

Era una prenda que le cubría desde los hombros hasta la cintura y tenía la particularidad de que era reversible, ya que Carlos Manuel I había mandado que se la confeccionarán de color blanco por un lado y rojo por el otro. Según se encontraba en España o Francia, se iba cambiando la chaqueta, colocándola de un color u otro, según el país visitado, y así tenía contentos a los de un bando y otro.

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¿ DE DONDE VIENE EL DICHO “SANTA RITA, LO QUE SE DA, NO SE QUITA”?

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Santa Rita nació en 1381 en Italia. Su casa natal quedaba cerca del pueblo de Casia, a 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro italiano. Aquella época era de guerras, terremotos, conquistas, invasiones, rebeliones y corrupción.

Sus devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri, eran analfabetos y conocidos como los “pacificadores de Jesucristo” porque los llamaban para que evitarán las peleas entre vecinos. Ellos le enseñaron a Rita todo sobre el Señor, la Virgen y los santos más conocidos. Santa Rita nunca fue a la escuela, pero Dios le concedió la gracia de leer milagrosamente.

Quiso ser religiosa toda su vida, pero sus padres, ya en edad avanzada, le escogieron un esposo, Paolo Ferdinando, y ella aceptó en obediencia.

Su esposo demostró ser un bebedor, mujeriego y maltratador, pero Santa Rita se mantuvo fiel y en oración. Tuvieron dos gemelos que sacaron el mismo temperamento del papá. Tras 20 años de casados, el esposo se convirtió, Rita lo perdonó y juntos se acercaron más a la vida de fe.

Antes de su conversión, el esposo tenía malas juntas. Una noche, él no llegó a casa y Santa Rita sabía que algo había pasado. Al día siguiente fue encontrado asesinado.

Los hijos juraron vengar la muerte de su padre y la pena de Santa Rita aumentó más. Ni sus súplicas los hacían desistir. La afligida mamá rogó al Señor que salvara las almas de sus hijos y que tomara sus vidas antes de que se condenarán por la eternidad con un pecado mortal. Ambos contrajeron una terrible enfermedad y antes de morir perdonaron a los asesinos.

Más adelante, la Santa quiso ingresar con las hermanas agustinas, pero no se la hicieron fácil porque no querían una mujer que había estado casada y por la sombría muerte de su esposo. Ella se puso en oración y cierta noche se produjo un milagro.

Mientras dormía oyó que la llamaban tres veces por su nombre. Abrió la puerta y se encontró con San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista, de quien ella era muy devota. Ellos le piden que los siga y después de recorrer las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde ella acostumbraba orar, sintió que la elevaban en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia.

Después se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena, allí cayó en éxtasis y cuando volvió en sí estaba dentro del Monasterio. Las monjas agustinas ya no pudieron negarle más el ingresar a la comunidad.

Hizo su profesión religiosa ese mismo año (1417) y allí vivió 40 años de consagración. Fue puesta a prueba con duras pruebas por las superioras. Como obediencia le ordenaron regar todos los días una planta muerta. La planta llegó a ser una vid floreciente que dio uvas que sirvieron para el vino sacramental.

En la cuaresma de 1443, fue a Casia un predicador que habló sobre la Pasión del Señor. La reflexión tocó mucho a Santa Rita y a su retorno al monasterio pidió al Señor participar de sus sufrimientos en la cruz. Recibió estigmas y las marcas de la corona de espinas en la cabeza. A diferencia de otros santos con este don, las llagas en ella olían a podrido y tuvo que vivir alejada de sus hermanas y la gente por muchos años.

Cuando quiso ir a Roma por el primer Año Santo, Jesús le quitó la estigma que tenía en su cabeza mientras duró la peregrinación. Al regresar a casa, volvió a aparecer la estigma y tuvo que aislarse nuevamente.

Los últimos años de su vida sufrió una grave y dolorosa enfermedad que la tuvo inmóvil sobre su cama de paja por cuatro años. En este tiempo le mostraron una rosas que brotaron prodigiosamente en su huertecito de Roccaporena y en pleno frío invernal. Ella aceptó sonriente este signo como don de Dios.

Partió a la Casa del Padre en 1457. La herida de espina en su frente desapareció y en su lugar apareció una mancha roja como un rubí, que tenía deliciosa fragancia. Fue velada en la Iglesia por la gran cantidad de gente que fue a rendirle honores.

Nunca la enterraron, su ataúd de madera fue reemplazado por uno de cristal y su cuerpo permanece incorrupto. El Papa León XIII la canonizó en 1900.

Las abejas de Santa Rita

Se dice que cuando era bebé, mientras dormía, abejas blancas se agrupaban en su boca y allí depositaban la miel sin dañarla o hacerla llorar. Después de 200 años de su muerte en el monasterio de Casia las abejas blancas surgían, cada año, de las paredes del monasterio durante Semana Santa, permaneciendo hasta la fiesta de Santa Rita.

El Papa Urbano VIII pidió que le llevaran a Roma una de las abejas, le ató un hilo de seda y la liberó. Luego se encontró a la abeja en su nido del monasterio de Casia (a 138 kilómetros de distancia). Los huecos en la pared, donde las abejas permanecen hasta el siguiente año, pueden ser vistos por los peregrinos.

Santa Rita, lo que se da, no se quita.

A Santa Rita, que fue canonizada en 1900, debió invocar una doncella poco agraciada para encontrar un novio que la quisiera. Según reza la leyenda que recoge Gregorio Doval en Del hecho al dicho, la santa viuda se apiadó de ella y le concedió pronto el deseo. El novio, sin embargo, se echó atrás rompiendo el compromiso con la doncella, que increpó a la santa: ¡Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita!.

La doncella no consiguió este nuevo favor y hubo de quedarse soltera, sin otro remedio que quedar para vestir santos con la sola excepción, cabe suponer, de Santa Rita, cual por entonces era, desgraciada y tradicionalmente, la única actividad reservada a las solteronas.

Santa Rita nunca fue sepultada y aún hoy su cuerpo incorrupto permanece en la Basílica dedicada a ella en el monasterio de las agustinas de Casia. Su fiesta es el 22 de mayo.

Esta y otras historias las podrás conocer en nuestras visitas guiadas.

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¿DE DONDE VIENE LA EXPRESIÓN SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA?

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En la tradición militar de España, el grito de guerra ¡Santiago y cierra España! ha sido utilizado por los soldados desde la Reconquista hasta la época moderna antes de cada carga en ofensiva. El significado de la frase es, por una parte, invocar al apóstol Santiago, que según la leyenda se apareció durante la Batalla de Clavijo para combatir junto a los cristianos, y por otro, la orden militar cierra, que en términos militares significa trabar combate, embestir o acometer.

¿Quién era Santiago Apóstol?

Santiago el Mayor es el nombre que la tradición cristiana le puso a Santiago de Zebedeo (para no confundirlo con otro discípulo), hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el Apóstol y uno de los doce apóstoles que no abandonaron a Jesús según el Nuevo Testamento. Nacido en Betsaida (Galilea), se dice que junto a su hermano, su madre, Salomé, también fue seguidora de Jesús. Santiago fue uno de los primeros seguidores de Jesús que sintieron la necesidad de seguirlo como discípulos, cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano. Según cuenta la Biblia, tanto Santiago, como Juan o Simón Pedro, son los discípulos de Jesús que más confianza y trato tienen con el susodicho. Santiago es testigo de algunos de los milagros realizados por Jesús, como la resurrección de la hija de Jairo, la transfiguración de Jesús o su aparición a orillas del lago de Tiberíades, ya resucitado.

Santiago deriva en numerosos nombres muy comunes en España, en especial en Galicia: Jacobo, Jacob, Yago, Iago, Jaime, Tiago, Santiago o Diego. Sin embargo, todos son variantes en español del nombre hebreoYa’akov, que significa, según la etimología popular contenida en la Biblia, «sostenido por el talón». En el caso del nombre de Diego, todo hace pensar que es la incorrecta separación del nombre Santiago: San Tiago.

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LAS LEYENDAS DE ISBILYA

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¿Conoces el edificio más antiguo de la ciudad? ¿ La leyenda de su fundación? ¿ Conoces cómo era Isbilya en el siglo XII?

 

En este recorrido legendario, conoceremos Sevilla basándonos en su historia y leyendas que envuelven a esta emblemática ciudad desde su fundación hasta la actualidad.Pasearemos por calles, plazas y lugares recónditos, recreando sus funciones anteriores y leyendas. Tradiciones, personajes y el origen de sus nombres. Un recorrido que no te podrás perder para conocer la Sevilla Actual. Mezquitas, Iglesias, antiguas cárceles, Catedral, Giralda, archivo de Indias,Ayuntamiento, son algunos de los enclaves que conoceremos durante el recorrido.

 

Fechas: CALENDARIO DE ACTIVIDADES

Lugar de encuentro: Plaza del Salvador (junto al monumento a Martínez Montañes)

Duración: 1,5h aprox. Recomendado para todos los públicos .

Precio: 6€ (IVA INCLUIDO) El pago se realizará en el punto de encuentro, antes de realizar la visita.

Más info: 617 148 472 (+ whatsapp)

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EL ORIGEN DE LAS “TAPAS”

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Existen varias teorías históricas sobre el origen de las tapas, aunque su origen no deja de ser un tanto incierto. Sería el rey Alfonso X  quien dispuso que cuando se sirviera una copa de vino, tendría que ir acompañada de algo de comida para evitar que se subiese rápidamente  a la cabeza. También se afirma que el rey estaba enfermo y tenía que tomar pequeños bocados entre horas como prescripción médica, y gracias a que se recuperó rápidamente estableció que en las tabernas y mesones de Castilla, junto a una copa de vino, siempre se ofreciera un pequeño bocado.

El propio cervantes en su famosa obra “El Quijote” llamaba a las tapas “llamativo”, y Quevedo se referiría a este término como “avisillo”.

Hay quienes aseguran que surgió a raíz de una anécdota protagonizada por el rey Alfonso XIII en su visita a Cádiz. Antes de regresar a palacio, el monarca se detuvo en el Ventorrillo del Chato, venta que aún existe en la playa que lleva su nombre, entre Cádiz y San Fernando.

Alfonso XIII pidió una copa de vino de Jerez, pero no se percató de que un remolino de viento que se coló en el local amenazaba con llenar de arena de playa el catavinos real. Para evitarlo, un avispado camarero se precipitó a cubrirlo con una loncha de jamón.

Cuando el rey fue a dar un sorbo, preguntó con sorpresa: “¿Qué es esto?”. El mozo le contestó: “Perdone mi atrevimiento Majestad, le he puesto una tapa para que no entre arena en la copa”. Alfonso XIII se comió la loncha de jamón y requirió que se le sirviera otro Jerez, pero “con otra tapa igual”. Todos los presentes rieron el ingenio real y emularon al rey pidiendo lo mismo.

Según la R.A.E, Tapa es una  pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida.

En la actualidad, aunque su origen posea cierta incertidumbre, “tapear” o salir a tomar tapas, se ha convertido en algo tradicional que hace que algunos lugares o ciudades concretos se conozcan y diferencien, por las tapas tradicionales que realizan, al igual que une a amigos y familiares que salen de casa con el fin de tomar tapas y pasar un buen rato

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LOS SANTOS INOCENTES

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El 28 de diciembre se conmemora el “Día de los Santos Inocentes” que recuerda un episodio histórico de la fe cristiana como fue la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

La matanza de los inocentes así es recogida por el Evangelio de de San Mateo, donde también se recoge el episodio de la estrella de los Magos. Los Magos habían preguntado por el rey de los judíos (Mt 2,1) y Herodes inventa un engaño para averiguar quién puede ser aquel que él considera un posible usurpador. De esta forma pide a los Magos que le informen a su regreso. Cuando tiene conocimiento que han regresado por otro camino, “se irritó mucho y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos” (Mt 2,16).

El pasaje tiene otras reminiscencias importantes como la que nos recuerda el pasaje en el que el Faraón había mandado matar a todos los recién nacidos de los hebreos (recogido en el Libro del Éxodo). En aquel episodio se salvó una figura muy importante: Moisés, libertador del pueblo (Ex 1,8-2,10).

Flavio Josefo escribe sobre Herodes que: “hizo ahogar a su cuñado Aristóbulo cuando éste alcanzó gran popularidad” (Antigüedades Judías; 15, 54-56), asesinó a su suegro Hircano II (15, 174-178), a otro cuñado, Costobar (15, 247-251), a su mujer Marianne (15, 222-239); en los últimos años de su vida, hizo asesinar a sus hijos Alejandro y Aristóbulo (16,130-135), y cinco días antes de su propia muerte, a otro hijo, Antipatro (17, 145); finalmente, ordenó que, ante su muerte, fueran ejecutados unos notables del reino para que las gentes de Judea, lo quisieran o no, lloraran la muerte de Herodes (17,173-175). Este era el retrato de un asesino con corona real.

En Latinoamérica y en España es costumbre realizar en esta fecha bromas de toda índole.

En algunas zonas de América es importante no prestar ningún bien, sea objeto o dinero, pues el prestatario es libre de apropiarse de los bienes.

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