LA CAÍDA DEL CIMBORRIO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA.

A lo largo de su historia, Sevilla ha sufrido 5 terremotos destructivos, en los que en dos de ellos se cayó el cimborrio de la catedral.

El primero de ellos en tuvo su epicentro en Carmona, viernes Santo pasadas las 9 de la mañana de un 5 de abril, un seísmo de 8 grados que sacudió esta localidad llegándose a notar en casi toda Andalucía. En Sevilla el terremoto mató a dos mujeres y causó graves daños a edificios como el convento de San Francisco, además de numerosas casas, y trajo consigo la leyenda de las Santas Justa y Rufina, que sostuvieron la Giralda para evitar que se cayera, iconografía que se extendió por la ciudad tras el suceso.

CAIDA DEL CIMBORRIO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA

El 28 de diciembre de 1511 día de los Santos Inocentes se cayó el cimborrio de la catedral de Sevilla como consecuencia del derrumbe del pilar toral noroeste afectado desde el llamado «terremoto de Carmona». El efecto de tal derrumbe fue la caída de las bóvedas del crucero con tres de sus arcos torales y del coro, afectando a la capilla mayor. Así, de momento, se frenaba el final de la obra del amplísimo templo gótico

El segundo terremoto que hizo caer el cimborrio sucedio el 1 de noviembre de 1755. Día de Todos los Santos. A eso de las 9:30 horas de la mañana la ciudad de Lisboa quedaba asolada por un seísmo de unos 9 grados en la escala Richter, de gran duración, que destruyó el 85 por ciento de las edificaciones y causó la muerte a 90.000 personas.

El terremoto, que fue sucedido por un tsunami con olas de hasta 20 metros, se dejó notar en toda la Península Ibérica, matando a otras 5.000 en España.

En Sevilla afectó a gran parte del caserío, hundiendo unas 300 casas y afectando gravemente a otras 5.000, dejando nueve muertos. Según las actas capitulares del Cabildo Catedral, el movimiento hizo que las campanas de la Giralda tocaran solas. Aunque no destruyó la torre, dejó alguna de sus partes en estado ruinoso y las principales bóvedas de la Catedral. Se desprendieron remates y barandas de las azoteas y llenando de polvo el interior, cauando el pánico a quienes estaban asistiendo en ese momento a la misa del Día de los Difuntos, que hizo interrumpir la eucaristía y concluirla con el Te Deum en el lugar donde posteriormente se levantaría el monumento al Triunfo, que da nombre a la plaza.

De este suceso salió reforzada la leyenda de las Santas Justa y Rufina sosteniendo a la Giralda. Tras lo ocurrido, un año después, se erigió un monumento con una imagen de la Virgen en un templete con una inscripción que recuerda lo acaecido aquel 1 de noviembre de 1755.

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El 1 de agosto de 1888, el segundo cimborrio de la Catedral de Sevilla se vino abajo por un seísmo de baja intensidad.

Aquel 1 de agosto de 1888, un terremoto provocó la rotura del pilar, que arrastró a su vez cuatro arranques de bóvedas que descansaban sobre él y que provocó el hundimiento del crucero y la destrucción de parte del órgano, la verja, la vidriera y parte del órgano.

Fuente:

ABC de Sevilla.

El cimborrio de la «magna hispalense» y Juan Gil de Hontañón. Begoña Alonso Ruiz

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FERNANDO III, EL SANTO QUE CONQUISTO SEVILLA.

Nació el 24 de junio de 1201 en Peleas de Arriba, en el camino de Salamanca a Zamora, y la Iglesia celebra su fiesta el 30 de mayo. Su madre era la infanta Berenguela, hija primogénita del rey Alfonso VIII de Castilla, y su padre Alfonso IX de León. Pero el papa Inocencio III había anulado el matrimonio debido a que no había recibido la dispensa del impedimento de consanguinidad.

Fernando III es, sin duda, uno de los más relevantes reyes hispanos, no sólo de la Edad Media, sino de toda la historia española. Durante su largo reinado y como consecuencia de su política, se produjeron una serie de importantes acontecimientos que marcarían el devenir de España durante siglos.

Desde mediados de la tercera década del siglo XIII y aprovechando la progresiva desintegración del estado almohade, acometió campañas de conquista contra las ciudades más importantes del Valle del Guadalquivir de A-Andalus.

Así, combinando la diplomacia y la guerra, logra entrar victorioso en Baeza (1227), Córdoba (1236), Jaén (1246), Sevilla (1248) y así sucesivamente con otras ciudades.

Estando en Jaén el rey y sus caballeros, se decidió el sitio de Sevilla, que se extendió entre otoño de 1246 y noviembre de 1248; es decir, dieciséis meses. Fue la mayor campaña de asedio de la Reconquista hasta entonces. Participaron en ella varios obispos con sus milicias: el arzobispo de Santiago y los obispos de Córdoba, Cuenca, Astorga, Coria y Jaén. El emir de Granada mandó unos cientos de guerreros. La media de los sitiadores acantonados osciló entre los 3.000 y los 4.000 caballeros y los 8.000 y los 10.000 infantes, más los auxiliares. Fue decisiva la intervención de la flota vasca y cántabra dirigida por el burgalés Ramón Bonifaz, que tomó el puente de Triana y forzó la rendición de los últimos resistentes.

Fernando III penetró en la ciudad el 22 de diciembre de 1248 y ya no la abandonó –salvo para un viaje a Córdoba hasta su muerte.

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El estado de salud del monarca se resintió de manera alarmante debido al enorme desgaste y esfuerzo que realizó en sus empresas militares. Sin embargo, aún tuvo fuerzas suficientes para preparar una nueva expedición, esta vez en territorio africano. Pero la muerte le sorprendió en plena preparación de la campaña, el 30 de mayo del año 1252. Fue sucedido por su hijo Alfonso.

En 1671 fue canonizado por el papa Clemente X, de ahí de que se le conozca como Fernando III el Santo o San Fernando.

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LA LEYENDA DEL COCODRILO DE LA CATEDRAL.

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fuente fotografía: ABC de Sevilla.

En el patio de los naranjos se puede ver un cocodrilo de madera colgado Junto tres objetos más, un colmillo de elefante, una vara de mando y un bocado de caballo de gran tamaño. Esta peculiar mezcla de objetos tiene su leyenda.

En 1260 el Sultán de Egipto mando una embajada a Sevilla, para entablar relaciones comerciales y políticas con la corte de Alfonso X. Otro de los objetivos del Sultán era pedir la mano de la hija del rey en matrimonio, entre los presentes que la embajada portaba se encontraban un colmillo de elefante un cocodrilo vivo procedente del rio Nilo  y una jirafa domesticada con su montura, bocado y bridas.

El rey cristiano no acepto la propuesta de matrimonio, y algunos de los regalos hechos al rey permanecieron en Sevilla como la jirafa y el cocodrilo que pasaron a vivir en los jardines del Alcázar hasta su muerte. Después el lagarto fue disecado y colgado del techo junto con los otros objetos mencionados anteriormente. Con el tiempo el reptil se pudrió, pero para no olvidado se llevo a cabo una recreación de madera y se pinto de color verde.

Años más tarde, en los siglos XVII y XVIII, el lagarto es descolgado para enlucir el techo y antes de volver a colocarlo en su sitio se introducen en su boca documentos que explican todo su historia y leyenda, queriendo dejar constancia para generaciones futuras.

En términos  iconográficos estos objetos simbolizan la prudencia,justicia, fortaleza y templanza.

 

 

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¿Sabias que durante la peste murieron 70.000 sevillanos?

La primavera de 1649 fue especialmente lluviosa y las graves inundaciones de un Guadalquivir desbordado anegaron los cultivos y granjas de todo el valle.
Sevilla también sufrió los efectos de la riada y podía llegarse en barca hasta la Alameda de Hércules. La retirada de las aguas dejó al descubierto la pérdida completa de las cosechas y los cadáveres putrefactos de miles de animales ahogados. La falta de productos agrícolas produjo el desabastecimiento de la ciudad y un aumento de los precios de los alimentos de primera necesidad, provocando que el fantasma del hambre y la desnutrición comenzasen a acechar a sus habitantes más vulnerables. Todos estos ingredientes prepararon el caldo de cultivo perfecto para la propagación de la epidemia sin precedentes que iba a devastar Sevilla.

En el año 1649 Sevilla iba a ser el lugar donde caería esta horrible enfermedad para encarnizarse con su indefensa población. No se sabe realmente cómo ni cuándo llegó a las costas de la Península Ibérica, aunque todo apunta a que lo hizo por el puerto de Valencia, viajando a bordo de algún barco procedente de África. Desde allí se extendió hacia al sur, contagiando a la ciudad de Alicante. Después se propagó en dirección a Murcia, continuando su letal recorrido siguiendo la costa mediterránea hasta alcanzar Almería y Málaga en 1648. Al año siguiente la peste saltó al litoral atlántico andaluz, extendiendo la muerte por Gibraltar, Cádiz y Huelva.

 Los hospitales de Triana y el de la Sangre, ahora conocido como de las Cinco Llagas y sede del Parlamento de Andalucía, no daban abasto con la gran llegada de pacientes y convalecientes de la enfermerdad.

la peste en sevillaAlrededor del antiguo hiospital de la Sangre se concentraban los enfermos esperando cama y ayuda y que acababan muriendo a la intemperie.

En total murieron entre 60.000 y 70.000 personas, es decir casi la mitad de la población de la ciudad de Sevilla. Los muertos salían en carros hacia las fosas comunes excavadas en las afueras de la ciudad, y aunque trataba de quemar los objetos y ropajes que pudieran estar infectados y de hacer desaparecer los cadáveres lo más rápido posible, la falta de trabajadores encargados en ello provocaba que las condiciones de salubridad e higiene no fueran las adecuadas. Los entierros no eran lo suficientemente profundos y el olor llegaba a la ciudad, haciendo la existencia en ella algo infernal.

La peste se llevó a personajes ilustres como el imaginero Martínez Montañés, de 81 años, y al joven Juan de Zurbarán , hijo del reconocido pintor Francisco de Zurbarán.

Tras la peste llegaría el fin del monopolio del comercio con las Indias. Y de este modo comenzó el declive de la que fuera la ciudad más importante del imperio español sobre todo durante los siglos XV y XVI.

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¿cual es el origen de la cuaresma?

La Cuaresma representa el ciclo de preparación en el que los cristianos celebran la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Empieza con el Miércoles de Ceniza, y termina el Jueves Santo. Se celebra en las iglesias cristianas católica, ortodoxa, calvinista, anglicana, luterana, metodista y las ortodoxas orientales.Conmemora el momento en que Jesús se retiró al desierto durante cuarenta días.

Para el año 384 d.C., la Cuaresma se convirtió en un tiempo de penitencia para los cristianos y desde el siglo XI la Iglesia de Roma solía poner cenizas al iniciar los 40 días de cuaresma.

La iglesia estableció en el siglo IV la duración de la Cuaresma en 40 días y comenzaba en domingo (6 semanas antes del Domingo de Resurrección).

En los siglos VI-VII se acostumbraba el ayuno como una práctica de la cuaresma. Esto provocó un inconveniente, ya que desde los orígenes de la liturgia cristiana el domingo es día de fiesta y de celebración del Señor y por lo tanto no era día de ayuno. Por esta razón se movió el comienzo de la Cuaresma al miércoles.

Los antiguos griegos, egipcios, judíos y árabes acostumbraban a cubrirse la cabeza de ceniza en señal de luto o duelo. En el pasado, las personas que deseaban recibir el sacramento de reconciliación el Jueves Santo se ponían ceniza en la cabeza.

Este ritual se realiza desde el siglo XI. El nombre se debe a que este día se celebra una misa en la que se marca en la frente de los feligreses una cruz con cenizas. Estas cenizas se obtienen con la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año litúrgico anterior. Al principio las cenizas se imponían solo a los penitentes públicos como signo de marginación. Pero se acabó convirtiendo en una práctica que para los creyentes tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad. Se aplica en forma de cruz en la frente acompañado de las palabras “Polvo eres y al polvo volverás” del Génesis (3, 19), para recordar a los fieles su mortalidad, en el sentido de que empiezan como polvo y que en polvo se convertirán después de su muertes.

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23 DE NOVIEMBRE DE 1248, LA CONQUISTA DE SEVILLA.

 

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Tal día como hoy, el 23 de noviembre de 1248, el rey Fernando III, que luego sería declarado Santo, conquisto la antigua ciudad de Isbilya. Las tropas de rey se aproximan a la ciudad por el margen derecho del río Guad-al-quivir y  tras más de 14 meses de asedio, y por fin haber asilado a Sevilla, tras romper el famoso Puente de Barcas que le unía a Triana y por ella al Alxaraf (actual Aljarafe) quienes la sustentaban, el rey castellano Fernando III entra victorioso en la ciudad de Sevilla, símbolo del poder musulmán, que hasta entonces ha permanecido bajo el gobierno del rey musulmán Ab-Xataf.

El emir árabe de la ciudad, Axataf, ofreció distintos acuerdos a Fernando III, que iban desde cederle el Alcázar y las rentas de la ciudad, a repartirse los terrenos de la ciudad entre musulmanes a cristianos. Sin embargo, el monarca cristiano rechazó todas las propuestas.  El 23 de noviembre se produjo la entrega de las llaves de la ciudad, que aún se conserva una copia en la Catedral, y se hizo marchar a los moros.

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Sevilla, entonces una ciudad amurallada, tenía más de 300 hectáreas, 7.400 metros de murallas, 12 puertas y 3 postigos. Una fortaleza que el rey cristiano y sus tropas lograron hacer suya. A  partir de ese momento, la especial relación entre Fernando III y la ciudad se intensificó. La anheló cuando aún no la poseía, y quiso pasar sus últimos años en ella cuando consiguió expulsar a los musulmanes. La memoria del Rey Santo sigue viva cada 30 de mayo, en el aniversario de su fallecimiento, y cada 23 de noviembre, cuando se recuerda la eterna Reconquista de Sevilla.

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DON JUAN TENORIO, MITO Y LEYENDA DE SEVILLA (RUTA TEATRALIZADA)

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MolArte te trae una nueva forma de conocer la Sevilla del siglo XVI, con una ruta teatralizada, basada en la obra literaria de José de Zorilla “Don Juan Tenorio”. Esta adaptación peculiar de la obra, con un sentido cómico, nos trasladara a esos lugares mágicos e intemporales que aun perduran de la Sevilla de antaño. Todo ello se realizara en un marco y lugar inigualable que descubrirán a lo largo del recorrido.

 La obra narra las peripecias de don Juan Tenorio, un joven caballero entregado a una vida desenfrenada de apuestas, amoríos y duelos. El comienzo de la trama es de hecho una apuesta entre él y otro joven por ver quién en un año hace más maldad con más fortuna. Esto a su vez desencadena otra apuesto a ser posible más descabellada que consiste en que don Juan consiga seducir a una joven novicia, doña Inés, y a la prometida del otro joven. Don Juan con gran maestría va consiguiendo todo lo que se propone, pero cada vez su alma se va perdiendo más y más. Al final de la obra debe de enfrentarse literalmente a sus fantasmas y solo el amor que por él siente la joven Inés es capaz de salvarle de perecer eternamente en el infierno.

-Fechas: CALENDARIO DE ACTIVIDADES

Martes 1 de noviembre 21:00h

Sábados 12 y 26 de noviembre 20:00h

Domingos 6 y 27 de noviembre 19:00h

– Duración: 60 minutos aprox. Recomendado para todos los públicos .

– Lugar de encuentro: Fuente de la plaza Virgen de los Reyes (Frente a la Giralda)

– Precio: 8€ (IVA INCLUIDO) El pago se realizará con anterioridad, mediante transferencia o ingreso. No se podra pagar en el punto de encuentro.

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HISTORIA DEL NO&DO, “LEYENDA E HISTORIA”

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LEYENDA

El escudo de Sevilla, en el que aparece el Rey Fernando III con corona y espada, con los Obispos San Isidoro y San Leandro a los lados, se acompaña de un lema NO&DO.

El hijo de Alfonso X, Sancho IV, apoyado por su madre,esposa del Rey, se alzó en armas, por mera ambición de poder.A raíz de aquello el pueblo se dividió en dos bandos, Sancho se fue haciendo con todo el Reino.

Sin embargo, no quiso atacar Sevilla, ciudad en la que el rey Don Alfonso, se había refugiado. En esta ciudad pasó Don Alfonso los últimos días de su vida, arropado por algunos fieles nobles, eclesiásticos, y por todo el pueblo sevillano que, a través de su Ayuntamiento, se manifestó fiel al anciano rey y se dispuso a servirle en todo.

Como signo de gratitud a esta lealtad concedió, en 1.283, al Ayuntamiento de Sevilla un lema , formado por las sílabas NO y DO con una madeja en medio. NO ∞ DO

Así la lectura NO-MADEJA-DO, expresión fonética de la frase NO ME HA DEJADO, con la que el rey quería agradecer a la ciudad de Sevilla el hecho de que no le hubiera abandonado.

Existe otra leyenda del origen de este emblema, que surge de la expresión del rey santo Fernando III, a la conquista de la ciudad en la que alude a la ayuda divina, afirmando que la virgen no lo había dejado.

HISTORIA

Emilio Carrillo nos propone otra teoría histórica en su obra El NO&DO de Sevilla. Significado y origen”

En ciudades europeas de cierta relevancia histórica desde la edad media como por ejemplo Londres, aparece este símbolo que vendría de una inscripción en latín Nomen Domini. (En el nombre de dios) y el símbolo que aparece entre las letras NO-DO, no seria una madeja sino un nudo que en latín sera NODUS

En Sevilla ya aparecían estas inscripciones y emblemas desde 1438 en el antiguo corral de los olmos, inscripción que se perdió, quedando l mas antigua de 1533 en el ayuntamiento de la ciudad.